EDR ·
Curvas que hablan
Llegar a casa
Con el cuerpo cansado… y el corazón lleno.
Con el cuerpo cansado… y el corazón lleno.
Después de días rodando, el cuerpo lo nota.
Te duelen las piernas, los hombros, los brazos.
La ropa huelea kilómetros.
Y la mente, aunque despejada, va lenta… como si todavía estuvieras en la curva de hace un rato.
Pero hay algo más.
Una sensación difícil de explicar.
Vuelvesa casa siendo el mismo… pero no igual.
Has soltado cosas.
Has entendido otras.
Y hay detalles que ahora ves con más claridad.
El café sabe diferente.
El sofá parece más cómodo.
Y las cosas pequeñas, las de siempre… tienen un valor que antes no veías.
Porque cuando vuelves de verdad —de un viaje con al ma— no solo traes fotos.
Traes calma.
Traes gratitud.
Traes ese algo que solo puede regalarte la carretera.
Y aunque aparques la moto en el garaje… sabes que algo dentro de tisigue en marcha.